Los Buitres - Cartel

“Los Buitres”, fuerza teatral llena de odio. Crítica

“No sabes cómo te odio querida”, con esa frase contundente, llena de resentimiento y rabia, comienza y termina la obra “Los Buitres”, escrita y dirigida por Carles Harillo Magnet, producción de Ojos de Sapo; pieza que luego de colmarse de aplausos en La Casa de la Portera – lugar teatral que cerró – ahora se está presentando en La Pensión de las Pulgas.

Un montaje que desde que recibes el programa de mano y observas esa foto lúgubre y misteriosa – tan bien  lograda – sabes que lo que viene no será nada fácil de digerir; todo lo contrario, te preparas para ser parte de un juego teatral intenso, tormentoso, que oculta algo. Y apenas entras ya eres parte de la escena, te encuentras con el primer personaje, la sirvienta, que guiará a los asistentes al cuarto donde se desarrollará toda la historia.

Xabier Murua - Los buitresPorque esta pieza es un “teatro de salón con tintes strindbergiano” – como se lee en la postal –  donde el público forrará las paredes con sus cuerpos para ser espías de esta relación enfermiza de amor y odio, la de un hombre y una mujer que celebran 10 años de matrimonio; donde al parecer no hay nada que festejar, porque el amor se ha desvanecido, o nunca existió, solo queda la frustración y el velo de la muerte.

Los años han transcurridos, y el pasado ha dejado su celaje en todos los rincones, ellos tratan de burlar el peso del tiempo, pero está ahí, acechándolos sin esperanza de oxígeno. Todo parece congelado, menos sus lenguas que se han convertido en cuchillos afilados para herir lo que se encuentre a su paso.

En el cuarto hay poca luz, en el medio una mesa rectangular, y en cada esquina los esposos, con un candelabro que ilumina sus rostros. Del techo una lámpara envuelta en tela, unión de hilos que también guinda por las paredes, en la mesa ramas de árboles que también se observan en el techo, la luz no hace mucha falta en esta atmósfera de rabia y odio que se respira, pero luego aparecerá para quedarse y tambalearse como ellos.

Pasan los minutos y se fusiona un texto sarcástico con una puesta en escena visceral, donde los actores se entregan sin mezquindad, y con fuerza se adueñan de esa pequeña caja de fósforo que está punto de encenderse. Se conocen el espacio sin recelo, todo movimiento estudiado. Nada sobra, todo encaja. Se conocen sus respiraciones, sus sudores.

El hombre lleno de odio es interpretado por Mario Zorrilla, quien realiza un trabajo impecable. Lleno de ímpetu nos muestra un personaje grande, su cuerpo  pesa, tiene un problema en la pierna y se apoya con un bastón, arrastra la extremidad, va lentamente hacia la presa, no tiene apuro, sabe que siempre está ahí. Sus cabellos enloquecidos como su mente, su barba desordenada. Solo sus ojos sobresalen y pelean por no dejar escapar a nadie.

Los buitres Carmen MayordomoCarmen Mayordomo es su mujer, un personaje interpretado con temple y perspicacia. Con su delgadez pareciera frágil, pero no lo es, es un torbellino de sentimientos que siempre está a punto de estallar y sorprender. Meticulosa en sus movimientos, ojos grandes que vigilan, una mirada que reprocha, sentencian y mata. Insatisfecha y frustrada. Dueña de su casa, de su cárcel. Resignada a la que no paso, no pasa y no pasará.

Xavier Murua nos presenta un trabajo laborioso, pausado, es médico, y por ende solo hace el bien no el mal. Es amigo de ambos, él es el responsable de esa unión que ahora no sabe qué rumbo ha tomado. Ha estado alejado desde hace mucho tiempo de los amantes porque así lo prometió. En su rostro se refleja inocencia al desconocer muchas verdades. Su deseo es ayudar a este par de alimañas en la que se han convertido sus antiguos amigos.

Él llega para dar un respiro a la escena, pero el resentimiento gana, en minutos todo se descalabra; sin embargo él se repone y escapa. Su timbre de voz alivia todo, es ese punto blanco en toda la camisa negra que se desangra. Calmado con sus manos, pasos precisos, se cuela por los recovecos. “Su aliento huele a tumba”, le dice la mujer para que examine a su esposo.

La sirvienta, interpretada por Josi Cortes, da la bienvenida, pero luego desea escapar, pero se da cuenta que no hay salida y regresa. Un círculo vicioso protagonizado por estos cuatro personajes. Una pieza íntima, fuerte, astuta y voraz donde no tiempla el pulso, donde el público en una hora y 15 minutos saldrá atónito. Porque “No sabes cómo te odio querida”, se apagan las luces.  Se estarán presentando  los días lunes, martes y miércoles del mes de septiembre en La Pensión de las Pulgas.

LOS BUITRES

DOMINGOS 4 y 11 OCTUBRE – 18h / MIÉRCOLES 7  OCTUBRE– 22h – 15€

Escritor: Carles Harillo Magnet

Intérpretes: Mario Zorrilla, Carmen Mayordomo, Xabier Murua y Josi Cortés.

La PENSIÓN de las PULGAS

Teléfono de reservas 638752812 (de 11h a 14h y de 17h a 20h)