la foto 2

Barbara Lennie es, incuestionablemente, una fantástica actriz que ha trabajado con grandes directores de teatro, cine y televisión, cosechando una repercusión espectacular con cada uno de sus trabajos, que despiertan siempre el interés del público, que no la pierde de vista porque seduce y convence de manera natural. Bárbara es una de las actrices más importantes del panorama teatral y tenerla en La CASA de la PORTERA primero y ahora en La PENSIÓN de las PULGAS es un lujo y un absoluto placer para nosotros y para los espectadores. Cuando estrenó el año pasado “BREVE EJERCICIO PARA SOBREVIVIR” se agotaron las entradas rápidamente, hasta el punto de que muchas de las personas que llamaron para reservar su entrada al final se quedaron en lista de espera sin poder disfrutar de su trabajo. Y es que vivir la experiencia de ver a esta mujer actuar y sentir su personaje a escasos centímetros del espectador es algo que nadie se quiere/puede perder.

Este domingo regresa “BREVE EJERCICIO PARA SOBREVIVIR“, y esta vez se instalan ella, Santi Marín, su compañero de reparto, y Lautaro Perotti, el director de la función, en La PENSIÓN de las PULGAS.

SOLO ESTARÁN 6 SEMANAS, los lunes y los domingos con doble función: 20h y 21:30h.

José Martret, creador de La CASA de la PORTERA y La PENSIÓN de las PULGAS, se ha sentado a charlar con Bárbara en un bar del Barrio de las Letras, muy cerca del lugar donde se re-estrenará su función.

 

Querida Bárbara, a las seis de la tarde… ¿eres más de café, té, caña, refresco, gintonic? 

¡A mí me gusta todo! ¡Todo!

 

Y dime, ¿en qué momento de su vida decide BÁRBARA LENNIE que LA CASA DE LA PORTERA es un buen sitio en el que poner en pie un proyecto? 

No recuerdo muy bien quién me habló de ella por primera vez. Me acuerdo que llevabais unos meses con “Ivan-Off” y que, de alguna manera, LA CASA DE LA PORTERA daba vueltas por todas partes. Me llamó mucho la atención el proyecto y la iniciativa. Siempre me ha gustado ver teatro en espacios no estrictamente teatrales. También hacerlo. Es curioso, pero la primera función que hice al terminar la escuela, “El trío en mi bemol” de Éric Rohmer, también la hice con Santi Marín y en un espacio que hasta entonces no se había utilizado para representar nada, el hall del teatro Lara. Inauguramos lo que ahora se conoce como el off del Lara. En esta ocasión, llegar a LA CASA DE LA PORTERA tuvo que ver con el deseo de hacer algo con Lautaro y Santi y con lo idóneo del espacio para contar la historia que Lau nos estaba proponiendo. Bueno…y con que vosotros nos abrierais las puertas, claro.

 

la foto 1 (1)

Me apetece mucho hablar de proposiciones contigo. ¿En qué momento llega Miguel del Arco a tu vida y como te propone poner en pie “La función por hacer”?

Pues mira, esta obra de la que te acabo de hablar, “El trío en mi bemol”, fue la responsable de que me llamara. Parece que Miguel me vio y le gusté. Me llamó por primera vez en el verano del 2009. No le conocía de nada. Me dejó un mensaje en el contestador diciendo que se llamaba Miguel del Arco, que estaba pensando montar una función basada en “Seis personajes en busca de una autor” y que le gustaría que la leyera. Yo busqué su nombre en Google, por chequear que ese tipo existía, y me encontré unas fotos suyas llevando una peluca rubia al lado de Santiago Segura. Y me hizo gracia. Después leí el texto y me encantó. Nadie me había propuesto algo parecido, algo como aquella mujer llena de pasión, de dolor, de vehemencia. Me acuerdo que pensé, esto está muy bien pero a ver cómo lo hacemos.

 

Unos días más tarde nos tomamos un café en la terraza del Central. Hacía mucho calor y Miguel llevaba la camiseta morada más morada que he visto nunca. Hablamos, nos reímos, nos contamos, nos sedujimos. Cuando me levanté de allí ya estaba embarcada en el proyecto, contagiada del entusiasmo de Miguel y de las ganas de juntarnos para trabajar y pasarlo bien. Y así lo hicimos.

 

Me encanta que el primer encuentro fuera en el Café Central, también es una de mis “oficinas”… Ya has estrenado tres obras con Miguel, ¿Cómo han sido los procesos creativos?

Creo que si hay algo que se repite en todos los procesos es el concepto de trabajo en equipo y el respeto al lugar de ensayo como espacio libre de conflictos, por encima de todo. En “La función por hacer” algunos no nos conocíamos de nada, como ocurre muchas veces. Cada uno venía de sitios distintos, teníamos formaciones distintas, trayectorias distintas y, sin embargo, el grupo encajó de maravilla desde el primer día. Fue un proceso natural de enganche, para nada forzando. No teníamos pretensión alguna más allá de juntarnos para trabajar en torno a un texto y disfrutar de ese viaje, cosa que no siempre sucede, por mucho que uno lo desee.

 

Creo que de alguna manera ese inicio ha marcado todos los procesos posteriores. Ha marcado una pauta de trabajo, un tono en el que nos gusta movernos, un calor al que deseamos volver una y otra vez, ya sea con un grupo reducido o uno más grande, en una sala de ensayo o en el Arriaga.

 

Miguel es un director tremendamente exigente. Exigente consigo mismo y, por extensión, con su equipo. Es un director que contiene al actor sin adorno alguno, contiene de verdad, acompaña, te da la mano para que saltes hasta donde tú quieras, hasta donde estés dispuesta. Y como él está cerca, a una le dan ganas de saltar lejos, a lugares poco transitados hasta entonces. Es un director divertido, expansivo, hiperactivo. Un hombre de escena en serio, un hombre apasionado por lo que hace, apasionado por los actores e increíblemente paciente con ellos.

la foto 3

Cuéntanos algo de ese “Misántropo” que está recorriendo España pero que todavía no ha llegado al centro de Madrid. ¿Qué se encontrará el publico cuando se siente en la butaca a ver la función?

Es una versión libre del texto de Moliere, escrita por Miguel, que conserva mucho de lo que propone el original. Nuestro “Misántropo” asiste a lo largo de una noche a una especie de fiesta solidaria que celebra su empresa. Digamos que es una empresa potente, un empresa que gobierna. Toda la acción se desarrolla en la salida de emergencia de esa fiesta, en un callejón al que salen a fumar, a beber, a respirar, a encontrarse, bueno, mas bien a desencontrarse.  La obra es una reflexión sobre la verdad frente a la hipocresía, sobre cómo la sociedad nos educa para utilizar la hipocresía como única vía para ser aceptados, para triunfar. Todos los personajes giran, de una u otra manera, en torno a estos conceptos. Hay algo de héroe romántico en Alcestes. Lleva adelante una búsqueda agotadora por encontrar un lugar en el que vivir en paz consigo mismo y con los demás. 

¿En qué momento de tu vida conociste a Lautaro Perotti? ¿Cuándo decidiste que querías trabajar con él?

A Lautaro lo vi por primera vez hace muchos años, en Timbre 4, cuando todavía aquello era una casa y representaban La omisión de la familia Coleman. Allí fue, entre algunas sillas y algunos privilegiados que asistíamos alucinados a esa maravillosa función. Ya entonces me quedé con su cara, me imagino que nos habrá pasado a muchos, claro. Años después lo volví a ver actuar y volví a flipar. Lo que no sabía es que también dirigía. Lo descubrí gracias a Santi. Montaron juntos “Algo de ruido hace” y si no recuerdo mal fue entonces cuando le conocí personalmente, de esto hace ya unos dos o tres años, no sé. Estábamos vinculados a través de Santi así que cuando surgió la posibilidad de juntarnos los tres para armar algo, no lo dudé un momento. Para muchas cosas soy muy torpe, pero creo que para intuir el talento en los otros, no. Y Lau, cualquiera que lo conozca un poco estará de acuerdo, lo irradia. Ha sido uno de los descubrimientos más bonitos que me han pasado, de verdad. Lautaro tiene duende, tiene luz. Ahora lo que me encantaría es compartir escena con él, creo que nos divertiríamos mucho.

 

¿Cómo describirías la experiencia que has vivido en LA CASA DE LA PORTERA, actuando a escasos centímetros del publico, encerrada en la misma habitación que ellos?

Salvaje, impúdica, vertiginosa, incomprensible. Es un poco como una atracción de esas en las que te cuelgan altísimo y te dejan caer y que, cuando ya estás montado y está a punto de empezar, te preguntas por qué mierda te has subido pero, al terminar, vuelves a montarte, incluso más excitado que la primera vez. Realmente Jose, ha sido una de las experiencias escénicas más potentes que he tenido. Recuerdo el primer día que vino gente a vernos, eran amigos y algo de prensa. Recuerdo estar sentada en la sala de al lado, a oscuras, tratando de no escuchar todo lo que decían, tratando de no pensar más que en lo que tenía que pensar, tratando de bajar el ritmo de mi corazón, con un impulso casi irrefrenable de salir corriendo y coger un taxi. Recuerdo que no lo hice, claro. Recuerdo salir a escena y sentir el calor de esa gente, sus miradas, su atención. Y lo recuerdo como algo muy potente, como una atmósfera que creamos entre todos, un espacio en el que, de alguna manera, todos estamos contando la historia.

la foto 4 

Estar actuando en La CASA DE LA PORTERA o en LA PENSIÓN DE LAS PULGAS es como cuando estás en el médico y te hacen una radiografía. ¿Que te impulsó a aceptar el reto?

¡A veces yo también me lo pregunto! En realidad, algunos de los lugares de mayor crecimiento personal por los que he pasado han tenido que ver con este tipo de apuestas. Ya sea en cine o en teatro. Yo soy un culo inquieto, Jose, no sirvo para estar tranquilamente en casa viendo qué pasa o qué no. A mí es que me gusta esto. Esa cuerda floja de la que habla Brook me parece un lugar estimulante, en la vida y en el arte. Siempre ha sido un poco así, desde que soy muy pequeña.

“BREVE EJERCICIO PARA SOBREVIVIR” ya estuvo programado en LA CASA DE LA PORTERA. ¿Ha habido cambios al pasarlo a LA PENSIÓN DE LAS PULGAS? 

Algunos cambios, sí. Detalles que yo creo que aportan para bien. Además, el hecho de retomar un proyecto, un año después del estreno, ya supone que hay cosas que necesariamente van a cambiar. Porque a los tres nos han pasado cosas a lo largo del año, cosas que nos recolocan frente a lo que hacemos y decimos. A mí esa parte de redescubrir el texto, de redescubrir el material que te propone, de revisitarlo y vivenciarlo otra vez, me encanta. 

 

Háblanos de Santi Marín. Ya es tu segundo montaje mano a mano con él, ¿no?

Para mí Santi es como mi familia. Bueno no, es mejor; es una familia elegida. Lo conozco desde hace diez año. Entramos juntos en la RESAD, íbamos a la misma clase. Siempre nos tocaba hacer escenas juntos así que para el proyecto de final de carrera decidimos seguir con esa dinámica y nos juntamos para montar “El trío en mi bemol”, la función de la que te hablé antes.

 

Con Santi todo es fácil; las cosas surgen y fluyen de una manera natural. Casi no tenemos que hablar, nos entendemos mirándonos. En ese sentido me siento muy segura y muy arropada en escena, porque Santi está conmigo. “Breve ejercicio para sobrevivir” se sostiene gracias a esa confianza mutua, a ese enganche que tenemos que mantener y cuidar a lo largo de los cincuenta minutos que dura la obra. Estamos el uno para el otro. Y es que la función habla un poco de ese vínculo, de esa dependencia, de un micromundo creado por ellos en el ya se les empieza a hacer complicado vivir. Y si Santi no fuera Santi, para mí todo esto sería tremendamente difícil. Además es el trabajo más complejo  e interesante que le he visto hacer. Solo por verlo vale la pena la función.

 

Un espectador que llegue virgen a LA PENSIÓN DE LAS PULGAS a ver “BREVE EJERCICIO PARA SOBREVIVIR”, ¿qué se va a encontrar?

 

Algo genuino. Eso espero.

CARTEL CORREGIDO

 

 

-BREVE EJERCICIO PARA SOBREVIVIR

Escrita y dirigida por Lautaro Perotti.

Protagonizada por Bárbara Lennie y Santi Marín.

¡¡¡SEIS ÚNICAS SEMANA!!! a partir del Domingo 12 de ENERO.

Domingo y Lunes a las 20h y a las 21:30h.

Duración 45 minutos. 15€.

 

Teléfono de Reservas: 638752812 (de 11h a 14h y de 17h a 20h).